Trilogía de la personalidad

TRILOGÍA DE LA PERSONALIDAD.
En la personalidad de todo individuo existe una trilogía, indispensable para manifestarse en el plano físico, tridimensional:

ESPIRITUAL PSÍQUICO FISICO.
ESPÍRITU. No tiene forma ni sexo, ni es, en sí mismo, un cuerpo; es vibración. Procede de la «chispa» espiritual emanada de la Divinidad, creada de Su propia esencia y proyectada al Cosmos infinito; ampliada y engrandecida, en el devenir del tiempo sin tiempo, por el desarrollo de las facultades recibidas de la Eterna Energía Cósmica; y en dónde reside la Mente con sus facultades: intelectiva, volitiva, raciocinativa, creativa y otras; y se manifiesta a través de la mente humana, localizada en el cerebro.

Contiene en sí la fuerza de vida inmortal y vitalizadora, actuando como ente energético, vivificando la materia a través del alma o psicosoma y del fluido vital.
PERIESPÍRITU. es el cuerpo o envoltura fluídica del Espíritu, sin la cual, éste no puede manifestarse en el mundo físico-humano (tercera dimensión), y necesario es también para manifestarse en el mundo psíquico o astral (cuarta dimensión).

Así como nuestro cuerpo humano está formado por materia orgánica tomada de los componentes de la tierra, así el alma humana está formada por sustancia o fluido sutil imponderable tomado del mundo psíquico o astral.

En cuanto a forma, tiene la misma del cuerpo físico, pero su

aspecto varía según la belleza o fealdad moral o conducta de la persona.

Es el cuerpo de manifestación del Espíritu en la cuarta dimensión o astral, a donde pasa a habitar cuando desencarna con la muerte del cuerpo físico, conservando todas las características humanas, incluso el sexo.
Por su naturaleza magnética, este cuerpo fluídico es afectado por las vibraciones psicomagnéticas producidas por los pensamientos emanados de la menté misma y por los de otras mentes, así como por los sentimientos y emociones emanados de las facultades: sensorial y emocional del alma misma y de otras. De aquí que, todo pensamiento y sentimiento de egoísmo, envidia, rencor, lascivia, etc., deseo de mal y todo acto realizado en perjuicio de alguien, imprimen manchas y oscurecen este cuerpo fluídico, impregnándole de magnetismo denso, mórbido. Por esta misma ley (Ley de Vibración), los buenos pensamientos y sentimientos, todo acto de amor fraterno que realicemos en cualesquier de sus manifestaciones, en beneficio de nuestros semejantes y de todo lo creado; lo purifican y sutilizan, tornándose cada vez más radiante.
CUERPO FÍSICO, compuesto de materia orgánica, y que es una maravillosa organización biológica, demostración de la sabiduría del Creador Universal —DIOS—. Es el vehículo de manifestación del Espíritu en el plano físico. Y por medio de este cuerpo físico, el Espíritu puede manifestarse en el mundo físico, para su progreso y evolución.

Ya que, por medio del trabajo y del estudio en sus diversos aspectos, venciendo obstáculos y vicisitudes adversas, adquiere las experiencias indispensables para el desarrollo de sus facultades mentales y anímicas; a la vez que progresa en moral, luchando contra las pasiones y corrigiendo las imperfecciones del carácter, realizando el bien para con sus semejantes, mediante la práctica fundamental: AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. Dicho de otro modo: no hagas a los demás lo que no quieres que a ti te hagan, y trata a todos como quieres ser tratado. 

La vida propiamente, es del Espíritu; para el cual el cuerpo físico que anima, es tan sólo una vestimenta indispensable para actuar en el plano físico-humano, y el cual abandona con la llamada muerte.

Ahora, visto desde un ángulo psicológico, necesario es conocer que los pensamientos sostenidos y las emociones, influyen sobre la salud (lo que está ya demostrado por la psicología experimental y la psiquiatría); ya que, estando el cuerpo psíquico interpenetrado en el cuerpo físico-orgánico, este último recibe el impacto vibratorio de esos estados psíquicos a través de las neuronas o sistema nervioso y también sistemas glandulares. Hoy está ya reconocido por la ciencia médica, el efecto que los diversos estados afectivos y emocionales ejercen sobre la salud. Las glándulas de secreción interna, que regulan los humores del organismo, responden rápidamente a la acción magnética de toda emoción, sensación y aun pensamientos sostenidos, secretando hormonas, sustancias benéficas o tóxicas, según la naturaleza de aquellos . De aquí, que veamos con harta frecuencia tantas personas enfermas del hígado, estómago, de los «nervios», etc., consecuencia de estados emocionales no controlados o de sentimientos sostenidos de: envidia, rencor, odio, ruindad y otros análogos; aun cuando estas dolencias pueden tener también otro origen. Pero, siempre son efectos de causas; causas creadas por el mismo doliente, directa o indirectamente.
Sebastián de Arauco.

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