Ricardo Kelmer | del libro “Mujer que corre con Lobos”

LA MUJER SALVAJE EXISTE

“La mujer salvaje existe, duerme dentro de cada mujer y espera ser despertada.

La mujer salvaje exhala un frescor de libertad. 

Y también da escalofríos: tienes la impresión de que has visto a una loba al acecho. Te asustas, miras de nuevo… y quien está allí es la mujer dulce y simpática, casi una niña. 

Pero por un segundo viste a la loba, la viste… sí.

Su belleza es arisca, apartada de los modismos. 

Ella encanta por un no-sé-qué indefinible… pero también agrede la mirada. 

Es de una especie rara.

La sociedad lo intenta y lo intenta…pero no puede domesticarla, ella evita las reglas. 

Y cuando tú piensas que la capturaste, se escapa como agua entre los dedos.

Cuando piensas que la conoces, te sorprende otra vez.

Tiene el alma libre y se somete solo cuando quiere.

Escoge sus parejas entre los que cultivan la libertad. 

¿Y cómo los reconoce? Como toda loba, por el olor.

Su movimiento tiene gracia, su mirada destila una sensualidad natural – pero, cuidado, no vayas a querer acariciarla sin su consentimiento porque es arisca… no la juzgues, es su naturaleza.

Sopla en su alma la refrescante sensación de estar unida a la Tierra. 

Es de ahí que viene su belleza y fuerza. 

Y su sabiduría instintiva. 

Sí, ella es sabia pues está en armonía con los ritmos de la Naturaleza. 

Por éso se conoce a si misma, sabe de sus ciclos de crecimiento y no sabotea su propia felicidad.

Ella no se interesa por las etiquetas. 

Sabe que la inmensidad de su Ser no cabe en tus definiciones.

No se hace la misteriosa…ella es el misterio. 

Por una razón simple: la mujer salvaje sabe que la vida es incierta y vive el más sagrado de los rituales, sintiéndose en las estaciones, moviéndose de acuerdo con los vientos, riendo de la lluvia y llorando con los ríos que mueren. 

Colecciona piedritas, habla con plantas y de una hora a otra quiere quedarse sola…no insistas!!!

Ella se apasiona, sueña despierta y tiene insomnio por amor.

Las injusticias del mundo la angustian pero ella respira profundo y renueva su fe en la humanidad. 

Lucha todos los días por sus sueños, se adormece en medio de preguntas sin respuestas y se levanta con el susurro de las mañanas en su oído, un día más para celebrar el inmenso misterio de estar viva, moviéndose bella y poética entre los dos extremos de la humana condición.

Ella es rara, sí, pero no es una aberración o un desvío evolutivo. Por el contrario: ella es la más arquetípica y genuina expresión de lo femenino en éste mundo.

Ella está ahí, en las calles, todos los días, si eres sensible puedes reconocerla.

La mujer salvaje todavía sobrevive en todas las mujeres, es lo que todas querrían ser pero olvidaron, y lo peor es que la mayoría le tiene miedo y la quiere mantener enjaulada.

Es incomprendida, sí, pero lame sus heridas y encuentra cada vez más rápido el camino de vuelta a su propia naturaleza.

Esta crónica es un homenaje a “la mujer salvaje”, que fascina a los hombres que no tienen miedo de descubrirla y respetarla. Ellos se ponen un poco nerviosos, es verdad, cuando de repente se ven delante de ella , y sienten orgullo cuando caminan a su lado.”

 

~Ricardo Kelmer~del libro “Mujer que corre con Lobos”

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