Forjemos Paz

Forjemos Paz
Emocionalmente, con lesiones

desestabilizantes, y dañinas

pelean, por nimiedades, ocasiones

aumentando, absurdas frustraciones

que son consecuencias, leporinas.
Es común, hoy ver a las parejas

que se insultan, alteran. y maltratan

a la inocencia del alma entre rejas

sacrifican como a una oveja,

Y de ira y angustia se arrebatan.
En su interior, sufren sus esencias

que miran como ellos, se equivocan

y piden: tregua, e inteligencia

más a veces el rencor y negligencia

distorsionan, al amor, y lo dislocan.
Se torna la vida, en rutina cotidiana

predispuestos siempre al conflicto

sufren, sus partes mas humanas

esperando el cambio, en un mañana

que les libere de su encierro adicto.
El niño interior, padece el karma

del orgulloso y rebelde corazón

el desea para su paz, amor y calma

esa criatura bondadosa es el alma

que a veces, les hace entrar en la razón.
el dialogo es la tregua más segura

la bandera de la paz, es el perdón.

el asta es la base y la cordura

una sonrisa, ayuda porque cura.

a limpiar por dentro al corazón.
Si es menos el tiempo por vivir,

que el lapso, que ya hemos vivido

aprendamos, felices a morir

de que sirve, pregunto el sufrir

si tan sólo nos relega al olvido.


No seamos, envidiosos ni egoístas
promulguemos, acciones más bonitas

para bien, de una digna convivencia.
Y en el ejemplo, que Jesús nos deja

entre oración, paradoja y moraleja

que valga nuestro paso en la existencia.
Edilberto.Benavides

Cali Colombia.

D R A.

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En Las Alas De El Viento.

En Las Alas De El Viento.
Un día, el viento, me presto sus alas

cuando en el suelo, vio las mías rotas

dijo:vuela, cual Juan Salvador Gaviota

vuela conmigo, mientras un verso me regalas.
Le pedí su guía para ir a lontananza

antes que lleguen las sombras de el ocaso

quiero volver a las ruinas de el fracaso

y de el escombro, rescatar a mi esperanza,
Dijo:vamos pero no te garantizo

la encuentres, en sombras de el abismo

la esperanza, la llevas en ti mismo

en el mensaje de tu letra, que es hechizo.
Viento amigo, tu que silbas mis canciones

y eres sabio, responderme, soy necio?

Dijo:soy la brisa que acaricia a tu silencio

y soy el suspiro , de tus sentidas emociones.
Cuando escribes al amor, es mi fortuna,

despejar el cielo de nubes, porque veas

a la musa que te inspira, y que deseas

la que cuelga en tus pestañas, es tu luna.
Desde entonces en mis locos sentimientos

la cordura de el viento, trae versos

que penetran a mi alma  y a mis huesos

porque silbos son, que trae el viento.
Mal de cuerdos, lleva mi locura

luz de esperanzas, silba mi canción

cometa sin cola, se eleva en mi ilusión

en alas del viento, vive mi aventura.
Este poema, espero te complazca 

no te vuelvas contra mi, hecho borrasca

pues te conozco, en tus múltiples facetas.
Yo te he visto destruir a poblaciones

con tu furia, de tornados y ciclones,

pero hoy, eres las alas de un poeta.
Edilberto Benavides.

Bogota Colombia.

¿Es mi mente realmente mía o me la han implantado otros? (Osho del libro del ego)

¿Es mi mente realmente mía o me la han implantado otros? (Osho del libro del ego)

Tu mente está en tu interior, pero en realidad es algo que la sociedad proyecta dentro de ti. No es tuya.

Los niños no nacen con mente, sino con cerebro. El cerebro es el mecanismo, y la mente la ideología. La sociedad alimenta el cerebro, y toda sociedad crea una mente según sus condicionamientos. Por eso existen tantas mentes en el mundo. La mente hindú no tiene nada que ver con la cristiana, ni la mente comunista con la budista.

Pero al individuo se le impone un engaño, que la mente es suya, y el individuo actúa de acuerdo con la sociedad, siguiendo los dictados de la sociedad, pero sintiéndose como si actuara por sí mismo. Es un truco muy astuto.
George Gurdjief contaba lo siguiente:

Un mago que vivía en las montañas tenía muchas ovejas y para ahorrarse a los criados e ir en busca de los animales todos los días, cuando se extraviaban, hipnotizó a las ovejas y les contó una historia distinta a cada una. Les impuso una mente distinta a cada una.
A una le dijo: «No eres una oveja. Eres un hombre, o sea, que no te preocupes. Ni te van a matar ni a sacrificar, como a las demás ovejas. Ya sabes; son solo ovejas. Vamos, que no te preocupes. Puedes volver a casa tranquilamente». A otra le dijo: «Eres una leona, no una oveja», y a otra: «Eres un tigre». Y a partir de ese momento el mago empezó a sentirse tranquilo, porque las ovejas empezaron a actuar de acuerdo con la mente que él les había dado.

Por supuesto, mataba ovejas —todos los días, para que comieran su familia y él—, pero las ovejas que estaban convencidas de ser leones, hombres o tigres decían entre risas: «Hay que ver lo que les pasa a las ovejas». Y no tenían miedo, a diferencia de los viejos tiempos.

Cuando aquel hombre sacrificaba una oveja antes, las demás decían temblorosas: «Mañana es el día final. ¿Cuánto voy a vivir?». Y por eso se escapaban, para librarse del mago. Pero luego nadie podía escaparse, porque había leones, tigres… Se les habían implantado toda clase de mentes.
HAS DE RECORDAR ALGO FUNDAMENTAL: que tu mente no es tu mente. Es algo que te ha implantado la sociedad en la que por casualidad has nacido. Si naciste en un hogar cristiano pero te hubieran trasladado inmediatamente a una familia musulmana, no tendrías la misma mente, sino una completamente distinta, que no puedes ni imaginarte.

Bertrand Russell, uno de los mayores genios de nuestra época, intentó con todas sus fuerzas librarse de la mente cristiana, no porque fuera cristiana, sino porque se la habían impuesto. Quería tener su propia visión de las cosas, una visión nueva. No quería verlas con las gafas de otros; deseaba entrar en contacto con la realidad de una forma inmediata y directa, tener su propia mente.

De modo que no se trataba de enfrentarse a la mente cristiana, porque si hubiera sido hindú habría hecho lo mismo, o si hubiera sido musulmán o comunista.

Lo que se plantea es si la mente es tuya o si te la han implantado otros, porque los demás te implantan una mente que no te sirve a ti, sino a los propósitos de esas otras personas.

Los padres, los profesores, los sacerdotes, el sistema educativo te preparan para que tengas una mente determinada, y pasas toda la vida con esa mente. Es una vida prestada, y por eso hay tanto sufrimiento en el mundo, porque nadie vive con autenticidad, nadie vive su propio ser, sino que obedece las órdenes que le han implantado.

Bertrand Russell lo intentó con todas sus fuerzas y escribió un libro titulado Por qué no soy cristiano, pero en una carta a un amigo decía lo siguiente: «Aunque he escrito el libro, aunque no creo ser cristiano y he abandonado esa idea, en el fondo… Un día me pregunté: “¿Quién es el hombre más importante de toda la historia?”. Racionalmente sé que es Buda Gautama, pero no podría situarlo por encima de Jesucristo.

»Ese día tuve la sensación de que todos mis esfuerzos habían sido inútiles. Sigo siendo cristiano. Racionalmente sé que no existe comparación posible entre Jesucristo y Buda Gautama, pero es algo puramente racional. Emocional, sentimentalmente, no puedo situar a Buda Gautama por encima de Jesucristo. Jesucristo permanece en mi inconsciente, sigue afectando a mis actitudes, mis puntos de vista, mi conducta. El mundo piensa que ya no soy cristiano, pero yo sé que no es así… ¡Me parece tan difícil librarme de esta mentalidad…! ¡Con qué perspicacia y con qué habilidad la han desarrollado!»

Y es un proceso largo, en el que nunca pensamos. Una persona vive como mucho setenta y cinco años, y se pasa veinticinco en colegios y universidades, es decir, dedica una tercera parte de su vida a cultivar su mente, un determinado tipo de mente. Bertrand Russell fracasó porque no sabía cómo librarse de ella. Lo intentó, pero dando palos de ciego.

Existen ciertos métodos de meditación que pueden alejarte de la mente, y entonces resultará muy fácil que desees librarte de ella, pero es imposible librarte si en primer lugar no te has separado de ella, porque ¿quién va a abandonar a quién?

Bertrand Russell luchaba con la mitad de su mente contra la otra mitad, y ambas eran cristianas… Es imposible.

Pero la sociedad quiere que seas una copia, no el original.

La estrategia para crear en ti una mente consiste en repetir ciertas cosas continuamente, y cuando una mentira se repite continuamente acaba siendo una verdad. Acaba olvidándose que al principio era una mentira.

Hitler empezó contándole una mentira al pueblo alemán, que los judíos eran la causa de sus desdichas y sus sufrimientos. Es absurdo, tanto como si alguien dijera que el sufrimiento de todo un país se debe a las bicicletas y que si las destruimos todas desaparecerá el sufrimiento.

En realidad, los judíos eran como la columna vertebral de Alemania, porque habían creado toda la riqueza de ese país. Y no tenían otra nación, de modo que la nación en la que vivieran era la suya. No tenían otra alternativa; no podían traicionar a nadie, y habían hecho las mismas cosas que el resto de los alemanes por el bienestar del país.

Pero Hitler dice lo siguiente en su autobiografía: «Da lo mismo lo que se diga, porque la verdad no existe. La verdad es una mentira repetida tantas veces que se llega a olvidar que es mentira». De modo que, según Hitler, la única diferencia entre la verdad y la mentira es que la mentira es nueva y la verdad vieja; no existe otra diferencia. Y parece que Hitler lo sabía bastante bien.

Por ejemplo, el cristianismo, el hinduismo y el islamismo… Estas tres religiones no paran de repetir: «Hay un Dios». El jainismo, el budismo y el taoísmo, otras tres religiones, dicen lo siguiente: «No hay ningún Dios». El primer grupo de religiones está dominado por cierta mentalidad, y toda su vida invadida por la idea de Dios, el infierno, el cielo, la oración. El segundo grupo de religiones no tiene oración, porque no hay a quien orar, porque para ellas no existe un Dios y, por tanto, la pregunta ni se plantea.

Medio mundo es comunista, no cree en el alma humana y a los niños se les repite sin cesar que el hombre es materia, que cuando muere, simplemente muere y nada más, que nada permanece, que el alma no existe, y que la conciencia es un derivado. Media humanidad repite lo mismo, como si fuera la verdad.

No se puede acusar a Hitler de afirmar cosas completamente absurdas. Parece cierto que si se repite a la gente lo mismo una y otra vez, poco a poco empieza a creérselo. Y cuando lleva siglos enteros repitiéndose, se convierte en una especie de herencia.

Tu mente no es tuya. Tampoco es joven, porque tiene siglos de antigüedad: tres mil, cinco mil años. Por eso toda sociedad teme suscitar dudas sobre la mente.

Y en eso consiste mi delito, que yo suscito dudas sobre tu mente, que deseo que comprendas que no es tu mente y que tu búsqueda debe centrarse en encontrar tu propia mente. Estar bajo el influjo de otros significa ser psicológicamente esclavo. Y la vida no es para la esclavitud, sino para probar la libertad.

La verdad existe, pero con esta mente nunca podrás conocerla, porque esta mente está llena de mentiras, de mentiras que llevan repitiéndose desde hace siglos. Puedes encontrar la verdad cuando abandonas por completo esta mente y miras la existencia con nuevos ojos, como un recién nacido. Entonces, todo lo que experimentas es verdad, y si te mantienes continuamente alerta para no permitir que los demás no interfieran en tu crecimiento interno, llega un momento en el que te armonizas tanto con la existencia, que te haces uno con ella.

Solamente esta experiencia se puede denominar experiencia religiosa. No tiene nada que ver con el judaísmo, ni con el cristianismo, ni con el hinduismo. ¿Cómo puede ser una experiencia judía, hindú o musulmana? ¿No te das cuenta de lo ridículo que es eso? Comes algo que te encanta y dices que es delicioso pero ¿es cristiano, hindú o budista? Pruebas algo y dices que es dulce, pero ¿dices que es comunista, materialista o espiritualista? Esas preguntas no tienen ningún sentido. Eso que has probado es simplemente dulce, o delicioso.

Cuando sientes la existencia de una forma inmediata, sin mediadores, sin una mente que te haya sido impuesta por otros, pruebas algo que te transforma, que te ilumina, que te transporta a la más alta cima de la conciencia.

No existe mayor plenitud, ni mayor satisfacción. Tampoco existe mayor relajación. Has entrado en casa, y la vida es pura alegría, pura canción, pura danza, una fiesta.

El funcionamiento de la mente y la potencia sexual están ligados

El funcionamiento de la mente y la potencia sexual están ligados. Esto es algo que han dicho las tradiciones espirituales desde hace milenios, pero que también han notado a su manera los científicos modernos. Ejemplo de esto es que los fármacos psicotrópicos tienen como efectos secundarios afectar el desempeño sexual. Igualmente las sustancias que son consideradas afrodisíacas suelen afectar el cerebro a nivel de la serotonina, GABA, dopamina y otros neurotransmisores, a la vez que mejoran la memoria o el estado de ánimo. Dos ejemplos muy conocidos de esto son el cacao y el ginkgo biloba (aunque existen muchos más).
El aire que respiramos es lo que mueve la energía en el cuerpo y, a su vez, la conciencia de la respiración puede dirigir a ciertas partes esa energía. Hay una retroalimentación: una buena respiración es necesaria para una buena circulación; y, para poder pensar bien, es necesario que el cerebro, y el organismo en general, se oxigene, que llegue la sangre a donde tiene que llegar. Esto es una forma muy elemental de verlo, desde una concepción fisiológica. Para otras culturas, el aire que respiramos no es sólo la energía o aquello que hace que circule la energía, sino que es energía con una cualidad mental sutil intrínseca (es conciencia-energía). Una forma de verlo es analizando nuestra palabra “alma”, que deriva del latín “anima” y que comparte raíz con el griego “ánemos” (viento). El alma es entonces el aire, el viento, el soplo (divino u otro), aquello que anima un cuerpo; pero el alma también es la psique, es decir lo psicológico, el pensamiento, la capacidad autorreflexiva. Algo similar se puede hacer con nuestra palabra “respirar”, que comparte raíz con “espíritu”.
En las diferentes filosofías religiosas de la India (la gran tierra madre de la religión) existe la noción de que el prana (aire o viento, pero también considerado como el hálito vital, equivalente al qi chino) es el soporte de la mente, y es a través de su manipulación en el cuerpo que se consigue establecer estados de conciencia más puros y elevados, como por ejemplo el estado de la Kundalini en el hinduismo, el cual tendrá su avatar en el tummo (el fuego interno) del budismo tibetano. En general, para realizar toda práctica tántrica, se debe aprender a conducir el prana hacia el canal central, a generar un calor que derrite los nudos y obstrucciones y conseguir fusionar las energías masculinas y femeninas, lo cual, según coinciden tanto los textos budistas como los hinduistas, produce una especie de esencia beatífica que se coagula como un néctar (amrita), cuyas gotas se derraman en el corazón, cual medicina alquímica. Esto es también descrito como la unión sexual interna de Shiva-Shakti o del método (upaya) y la sabiduría (prajna) en el budismo vajrayana. 

Según David Frawley, experto en ayurveda y yoga:
Prana tiene muchos niveles de significado, desde el aliento hasta la energía de la conciencia en sí misma. Prana no sólo es la fuerza vital básica, también es la forma maestra de toda la energía que trabaja al nivel de la mente, cuerpo y vida. En realidad, todo el universo es una manifestación de Prana, que es el poder creativo original. Inlcuso Kundalini-Shakti, el poder serpentino o poder interno que transforma la conciencia, se desarrolla del despertar del Prana. 
Se dice bellamente en la medicina tibetana que el prana (r-lung, en tibetano) “es como un caballo que es montado por la mente” y los nadis o canales son los caminos por donde anda. Y se agrega que el prana es el puente entre el cuerpo y la mente. Garma C.C. Chang escribe en su introducción a los Seis Yogas de Naropa:
Una importante práctica de los yogas tibetanos es llamada “La Identidad entre el Prana y la Mente”… El tantrismo ve el mundo compuesto de elementos y relaciones contrastantes y antitéticas: noumeno y fenómeno, potencialidad y manifestación, razón y emoción, Nirvana y Samsara… Prana y Mente. Cada una de estas dualidades, aunque aparentemente antitética, es, de hecho una unidad indivisible. Si uno puede entender y dominar un miembro de esta díada, automáticamente entiende y domina la otra. Así aquel que comprende que la esencia de la mente es la sabiduría trascendente, al mismo tiempo comprenderá que la esencia del prana es la vitalidad inagotable y la actividad del Buda… Uno de las más importantes aspectos de esta doctrina es ‘el carácter recíproco de la mente y el prana'”.
La tradición india, que es tan rica en términos específicos para designar conceptos espirituales, tiene una palabra para designar esta identidad prana-mente, prana-jnana (jnana es sabiduría primordial). Allan Wallace escribe en su libro Contemplative Science:
El espacio absoluto de los fenómenos [dharmadatu] es permeado no sólo por la conciencia primordial, sino por la infinita energía vital de esa conciencia (jnana-prana), que tiene la misma naturaleza también que el “cuarto tiempo”, una dimensión que trasciende el pasado, el presente y el futuro. Así que el espacio-tiempo relativo, la masa-energía y el cuerpo-mente emergen de esa última simetría del espacio absoluto de los fenómenos: el cuarto tiempo, la conciencia primordial y la energía de la conciencia primordial, todos los cuales son coextensivos y de la misma naturaleza. 
Jampa Mackenzie Stewart en su traducción de La Vida Gampopa, define este jnana-prana como “Energía de sabiduría, viento de sabiduría. Prana es la fuente de todo movimiento, incluyendo el movimiento de la mente. La cualidad de la mente de una persona depende del prana”.
En el Abhidharmakosa de Vasubhandu, el filósofo indio a quien le debemos la sistematización del cuerpo de conocimientos budistas, se habla de que la semilla de un nuevo universo es “el viento del Rupadhatu” (uno de los mundos superiores más sutiles). “Los vientos vienen gradualmente y, finalmente, constituyen un remolino de viento; luego emergen todos los receptáculos como hemos descrito antes: un círculo de agua, una esfera de oro, el Monte Meru, etcétera”. Podemos pensar en este viento como la energía seminal que hace los mundos y los cuerpos. “Prana esculpe esta gelatinosa masa de extremidades y órganos [que llamamos cuerpo]. Lo hace creando los varios canales o nadis, a través de los cuales puede operar y energizar la materia grosera en los varios tejidos y órganos”, dice Frawley. Esto ocurrirá a nivel microcósmico y a nivel macrocósmico, entendiendo que el prana para el hinduismo y el budismo no es lo mismo que el oxígeno, sino que el oxígeno es una manifestación del prana que existe indistinto del espacio. ​
En el prefacio al libro de C. C. Changsobre los yogas de Naropa, se explica: “Chang es preciso cuando dice que los opuestos son también unidades inseparables y el mejor ejemplo de esto es que el cuerpo-mente humano puede convertirse en el cuerpo de Buda” y que el “gozo sexual puede convertirse en gozo divino”. En este texto, como en otros textos tántricos se explica el arte de dirigir y controlar el prana para circular la energía y lograr también retener el semen, lo cual aumenta el placer pero sobre todo permite depurar las vías de circulación de la energía (algo que es común por supuesto también al taoísmo, donde se enfatiza en circular la esencia para regresarla al espíritu y luego al vacío). Para aprender estas técnicas, se advierte en todos estos textos, es necesario tomar un gurú calificado, de otra forma el practicante podrá perderse por meandros ilusorios e incluso afectar su organismo (véase el llamado síndrome Kundalini). Suficiente es decir que la atención plena a la respiración y la práctica de ciertas técnicas de pranayama son vitales tanto para la consecución de un alto desempeño cognitivo, así como la del éxtasis sexual, que, como mencionamos al principio, están más conectados de lo que podría parecer en un principio. El hilo sutil que los conecta es el aliento, el aire que lo mismo puede ser un grito de placer, que una vibración interna de éxtasis, un viento de energía que derrite las obstrucciones de los nadis o incluso la luz del pensamiento y la claridad del conocimiento. Así tenemos una unidad indivisible entre mente y energía (o prana, aliento), dos aspectos de una misma cosa, cuyo despliegue libre o expresión espontánea es el gozo primordial. Es la enseñanza de casi todas las tradiciones esotéricas que la energía es indispensable para poder alcanzar ciertos estados de conciencia, es el soporte sobre el cual la mente revela su naturaleza, la cual es descrita como luminosidad. En muchas tradiciones se dice que el hombre común no puede soportar una visión divina o teofanía, queda fulminado como por un rayo de luz (nadie puede ver a Zeus en su esplendor); pero ¿qué sucedería si el individuo ha hecho ese fulgor su más íntima realidad, si reconoce que el dios no es más que el despliegue de una misma energía-conciencia? Más allá de esta especulación metafísica, recuerda que en cada aire que respiras está la semilla de la inteligencia y la semilla del éxtasis, la luz que se sabe y se saborea a sí misma. 

¿Quién es un verdadero amigo? (Osho)

¿Quién es un verdadero amigo?  (Osho)

Yo tengo muchos amigos, pero siempre surge en mi mente la pregunta: “¿Quién es un verdadero amigo?”.  ¿Podrías comentar algo acerca de ello?

Tú preguntas desde el extremo erróneo.  Nunca preguntes: “¿Quién es mi verdadero amigo?”.  Pregúntate: “Soy yo el verdadero amigo de alguien’”.  Esa es la pregunta correcta.  ¿Por qué te preguntas si los demás son tus amigos o no?

 Hay un proverbio: un amigo necesitado es verdaderamente un amigo.  ¡Pero en lo profundo eso es egoísmo!  Eso no es amistad, eso no es amor.  Tú quieres usar a los demás como un medio, y ningún hombre lo es, cada hombre es un fin en sí mismo.  ¿Por qué te preocupa tanto quién es un verdadero amigo?

 Una pareja de jóvenes en luna de miel viajaba por el sur de Florida e hicieron una parada en un criadero de serpientes de cascabel que estaba en el camino.  Después de mirar el paisaje entablaron una corta conversación con el hombre que cuidaba las serpientes.

 “¡Caramba –exclamó la joven esposa-, usted sí que tiene un trabajo peligroso!  ¿Nunca le han mordido?”.

 “Sí, me han mordido”  -contestó el hombre.

 “Y  bien –insistió ella-, ¿qué hace cuando una le muerde?”.

 “Yo siempre llevo una navaja en el bolsillo, y tan pronto como me muerde, hago una profunda marca en forma de cruz sobre la herida colmillo y absorbo el veneno que ha hecho el” –respondió él.

 “¿Qué?  ¿Y qué ocurriría si accidentalmente se sentara sobre una serpiente?” –preguntó la esposa.

 “Señora –contestó el hombre que cuidaba las serpientes-, ese día sabré quiénes son mis verdaderos amigos”.

 ¿Por qué te preocupas?

 La verdadera pregunta sería: ¿Soy yo realmente el amigo de alguien?  ¿Sabes lo que es la amistad?  Es la forma más elevada del amor.  En el amor, tiene que haber forzosamente algo de lujuria; en la amistad no hay nada así de grosero; se vuelve absolutamente sutil.

 No es cuestión de usar al otro, ni siquiera de necesitarle, es cuestión de compartir.  Tienes demasiado y quisieras compartirlo.  Y a quienquiera que esté dispuesto a compartir contigo tu alegría, tu danza, tu canción, le estarás agradecido, te sentirás en deuda con él.  No es que él te deba, no es que él tenga que sentirse agradecido contigo por haberle dado tanto. Un amigo nunca piensa de esa manera; un amigo siempre se siente agradecido con aquellas personas que le permiten que les ame, que le des lo que sea que tengas.

 El amor es egoísmo.  Te sorprendería saber que la palabra inglesa love viene de la palabra sánscrita lobh; lobh significa egoísmo.  Cómo lobh se convirtió en love es una extraña historia.  En sánscrito es egoísmo; su raíz original significa egoísmo.  Y el amor tal como lo conocemos no es otra cosa que egoísmo enmascarado como amor; es egoísmo escondido.

 Hacer amistades con la idea de usar a la gente es dar un paso en falso desde el principio.  La amistad debe ser un compartir.  Si tienes algo, compártelo; y quienquiera que sea que esté dispuesto a compartir contigo, es un amigo.  No es cuestión de necesidad; no se trata de que cuando tú estás en peligro el amigo tenga que venir en tu ayuda.  Eso es irrelevante; puede que venga, puede que no venga, pero si no viene, no tienes que quejarte.  Si viene estás agradecido, pero si no viene, está perfectamente bien; es su decisión venir o no venir.  Tú no quieres manipularle, no quieres hacerle sentirse culpable.  No le guardarás ningún rencor.  No le dirás: “Cuando yo te necesitaba tú no apareciste; ¿qué clase de amigo serías?”.

 La amistad no es una mercancía.  La amistad es una de esas cosas raras que pertenece al templo, no al comercio.  Pero tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla.

 La amistad es un gran arte.  Detrás del amor hay un instinto natural; detrás de la amistad no hay ninguno.  La amistad es algo consciente; el amor es inconsciente.  Te enamoras de una mujer…

 ¿Por qué decimos caer enamorado?*  Esa frase es significativa: “caer enamorado”.  ¡Nunca nadie se eleva enamorado, todo el mundo cae enamorado!  ¿Por qué caes enamorado?: porque es una caída desde lo consciente a lo inconsciente, desde la inteligencia al instinto.

 Lo que nosotros llamamos amor es más animal que humano.  La amistad es absolutamente humana.  Es algo para lo que no existe un mecanismo innato en tu biología; no es biológico. Por eso uno se eleva en la amistad, uno no cae en la amistad. Tiene una dimensión espiritual.

 Pero no preguntes: “¿Quién es un verdadero amigo?”.  Pregunta: “¿Soy yo un verdadero amigo?”. Ocúpate siempre de ti mismo.  Siempre estamos pensando acerca de los demás: el hombre pregunta si verdaderamente la mujer le ama o no; la mujer pregunta si de verdad el hombre la ama o no.  ¿Y cómo puedes estar absolutamente seguro acerca del otro?  ¡Es imposible!  Puede repetir mil veces que te ama y que siempre te amará, pero la duda tiene necesariamente que persistir: “¿Quién sabe si está diciendo la verdad o no?”.  De hecho, repetir algo mil veces simplemente significa que tiene que ser mentira, porque la verdad no se necesita repetir tanto.

 Adolf Hitler en su autobiografía dice: “No hay tanta diferencia entre la verdad y la mentira.  La única diferencia es que la verdad es una mentira repetida tan a menudo que olvidas que es una mentira”.

 Los expertos en publicidad dirían: “Repite y repite, anúncialo”.  No te preocupes por si alguien lo escucha o no: aunque no le pongan ninguna atención, no te preocupes, sus mentes subliminales están escuchando, se está impresionando la capa más profunda.  No miras a los anuncios muy conscientemente, pero simplemente cuando los ves de pasada en el cine, en la TV o en los periódicos, una simple mirada y se te imprimen.  Y repetirán otra vez: “Jabón de baño Lux” o “Coca-cola”…

 La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional.  Hasta en Rusia soviética: coca-cola…  Todas las otras cosas americanas son prohibidas y desterradas, pero no la coca-cola.  La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional.  ¡Sigue repitiéndolo!

 Al principio se usaba la luz eléctrica para los anuncios; se usaban luces estáticas.  Te recordaban “coca-cola”.  Pero más tarde descubrieron que si la luz se encendía y se apagaba era mucho más efectivo, porque si la luz permanecía estática, se leería sólo una vez al pasar.  Pero si cambiaba, si se encendía y se apagaba una y otra vez, aunque alguien pasase en un automóvil, lo leería entre cinco y siete veces por lo menos: “COCA-COLA, COCA-COLA, COCA-COLA…”.  Eso llega mucho más hondo.  Y más tarde o más temprano se te quedará impresionado.

 Así es como todas las religiones han vivido hasta ahora: siguen repitiendo las mismas creencias estúpidas, pero esas creencias se convierten en una verdad para la gente.  La gente está dispuesta a morir por ellas.  Ahora bien, nadie ha visto donde está el Cielo, pero millones de personas han muerto por él.

 Los mahometanos dicen que si mueres en una guerra santa irás inmediatamente al Cielo y todos tus pecados te serán perdonados.  Y los cristianos también dicen que si mueres en una guerra religiosa; en una cruzada, irás inmediatamente al cielo; entonces se te perdona todo lo demás.  Y millones de personas han muerto o matado creyendo que esto era verdad.

 Aún en este siglo XX hemos visto ocurrir cada cosa…; en ese sentido no parece muy civilizado.  Adolf Hitler repitió continuamente durante veinte años que “Los judíos son la causa de toda desgracia”, y una nación tan inteligente como 


*Traducción literal del término inglés que significa “enamorarse” (to fall in love). 

 (N. de los T).


Alemania le creyó.  ¿Qué decir de la gente común?: hasta personas como Martin 

Heidegger, uno de los más grandes filósofos que Alemania ha producido en este siglo, creía que Adolf Hitler tenía razón y le apoyó.

 Un hombre de la inteligencia de Martin Heidegger apoyando a una persona tan estúpida como Adolf Hitler… ¿Cuál es el secreto?  El secreto es: repetir y seguir repitiendo.  Hasta los judíos empezaron a creer que debía de ser verdad: “Nosotros debemos ser la causa; si no ¿cómo podría creerlo tanta gente?  Si tanta gente lo cree, es que tiene que haber algo”.

 Has sido educado con unas creencias, unas ideas, que en realidad no tienen ningún fundamento.  Y si sigues viviendo de acuerdo a ellas vivirás en vano.  Tienes que ir a través de un cambio radical.

 Haz preguntas acerca de ti mismo, no preguntes acerca del otro.  Es imposible estar seguro acerca del otro, y tampoco hay necesidad.  ¿Cómo puedes estar seguro del otro?  El otro está continuamente cambiando.  Este momento el otro puede ser cariñoso, y el próximo momento no.  No es algo que se pueda prometer; sólo puedes estar seguro acerca de ti mismo, y además tan sólo por un momento. Y no hay necesidad de pensar en todo el futuro; piensa en términos de momento y de presente.  Vive en el presente.

 Si este momento está lleno de amistad y de fragancia de la amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento?  El próximo momento nacerá de este.  Tiene necesariamente que se de una calidad más alta, más profunda.  Llevará esa misma fragancia a cotas más altas.  No hay necesidad de pensar en ello; sólo vive el momento en profunda amistad.

 Y la amistad no necesita dirigirse a una persona en particular; esa es también otra idea podrida, que tiene que ser amigo de cierta persona; tan sólo sé amistoso.  Mejor que ser amigo de alguien, crea amistad.  Deja que sea una cualidad de tu ser, un clima que te rodea; y así serás amistoso con quienquiera que te pongas en contacto.

 ¡A toda esta existencia se le tiene que ofrecer amistad!  Y si le puedes ofrecer amistad a la existencia, la existencia te la devolverá multiplicada por mil.  Te lo devuelve en la misma moneda pero multiplicada.  Si le tiras piedras a la existencia, recibirás muchas más piedras.  Si le tiras flores, volverán flores.  Te hace eco.

 La vida es un espejo, refleja tu rostro.  Sé amistoso, y todo en la vida reflejará amistad.  Todo el mundo sabe que si eres cariñoso con un perro, hasta este se vuelve tu amigo, así que sé amistoso.  Algunas personas han descubierto que si eres amable con un árbol, el árbol se vuelve amable contigo.

 Experimenta con la amistad.  Prueba con un rosal, y observa el milagro; ocurrirá poco a poco, se ha vuelto muy miedoso porque el hombre no se ha comportado amistosamente con los árboles.

 Pero ahora los científicos dicen que cuando llegas con un hacha a talar un árbol, aún antes de haber empezado a cortarle, al árbol le entra un temblor, un escalofrío.  Le entra un gran miedo, pánico.  Ni siquiera has empezado, pero basta sólo la intención; ¡como si el árbol fuera consciente de tus intenciones!  Ahora tienen instrumentos sofisticados como los cardiógrafos, que pueden hacer un gráfico en el papel mostrando lo que el árbol está sintiendo.  Cuando el árbol se siente alegre, hay un ritmo en el gráfico; cuando el árbol tiene miedo, el miedo se muestra en el gráfico.  Cuando el árbol ve venir al amigo se alegra, salta, danza; el gráfico inmediatamente muestra una danza.  Cuando el árbol ve al jardinero venir…

 ¿Le has dicho “¡hola!” alguna vez a un árbol?  Pruébalo, y un día te sorprenderás: el árbol también dice “¡hola!” en su lengua, en su propio idioma.  Abraza a un árbol, y pronto llegará el día que sientas que no sólo tú estabas abrazando.  El árbol no tiene manos, pero tiene su propia forma de expresar su alegría, su tristeza, su ira, su miedo.

 Toda la existencia es sensible.  Esto es lo que quiero decir cuando digo que la existencia es Dios.

 Sé amistoso, y no te preocupes por si alguna lo es contigo o no, no es una cuestión de negocios.  ¿Por qué preocuparse?  ¿Por qué perderse un reino tan grande?


 The Dhammapada.  Volumen 6.  Discurso 2

¿Qué significa amarse uno mismo? (Osho)

¿Qué significa amarse uno mismo?  (Osho)

No se debe empezar por amarse a uno mismo, porque tú no sabes quién eres.  ¿A quién vas a amar?

Si empiezas por amarte a ti mismo, amarás sólo a tu ego, que no eres tú; es una personalidad falsa.  Casi todo el mundo ama su personalidad; todo el mundo ama su ego.  Hasta la mujer más horrible, si le dices: “Qué bonita eres”, no se negará a aceptarlo.

 He oído que una vez…

 Dos viejos se encontraron en una esquina.  “¿Dónde has estado estos dos últimos meses?” –dijo uno de ellos.

 “En la cárcel” –contestó el otro.

 “¿En la cárcel?”.  ¿Y cómo ha sido eso?” –replicó el primero.

 “Pues hace como dos meses estaba en una esquina –respondió el segundo- y se acercó una chica preciosa corriendo con un policía y le dijo: “Es este, agente.  Este es el que me ha atacado”.   Y ¿sabes?, me sentí halagado, lo admito”.

 Cuántas cosas que sabes perfectamente bien que no son verdad has admitido. La gente dice que eres muy cariñoso, sincero, noble, majo y honesto; y nunca lo niegas.  Este no es el amor del que yo hablo.

 Sí. Me gustaría que te amaras a ti mismo, porque hasta que no te ames a ti mismo no puedes amar a nadie más.  Y si no te has amado a ti mismo, no sabes lo que es amor.  Pero antes de poder amarte a ti mismo tienes que conocerte; por eso el amor es secundario y la meditación es primordial.

 El milagro es que si meditas, y poco a poco te sales del ego y de tu personalidad y descubres tu auténtico ser, el amor vendrá por sí mismo.  No tienes que hacer nada, es un florecimiento espontáneo.  Pero sólo florece en cierto clima, y a ese clima yo le llamo meditación.  En un clima de silencio, de repente verás que miles de flores se abren en tu interior, y su fragancia es el amor.

 Naturalmente, primero te amarás a ti mismo, porque ese será tu primer encuentro.  Primero serás consciente de la fragancia que está surgiendo en ti, la luz que ha nacido en ti, y la felicidad que cae sobre ti.  Luego, el amor se volverá tu misma naturaleza.  Entonces amarás a muchos; lo amarás todo.

 De hecho, lo que conocemos en nuestra ignorancia es una relación, y lo que conocemos en nuestra consciencia ya no es una relación. No es que yo te amo; es que soy amor.

 Y tienes que entender la diferencia.  Cuando dices “te amo”, ¿qué pasa con los demás?  ¿Qué pasa con toda la existencia?  Cuanto más estrecho es tu amor más aprisionado está.  Se le cortan las alas; no puede volar a través del cielo cruzando el sol.  No tiene libertad, casi está en una jaula de oro.  La jaula es bonita, pero dentro de la jaula el pájaro no es el mismo que tú has visto en el cielo desplegando las alas.

 El amor no tiene que convertirse en una relación, en una contracción, sino en una expansión.

 El amor tiene que ser tu cualidad, tu carácter, tu ser, tu resplandor.  Igual que el sol irradia su luz a todas partes, la meditación irradia amor sin una dirección, sin destinarlo a alguien en particular.

 Por supuesto, primero se siente dentro de uno mismo, para uno mismo, luego empieza a irradiar todo a su alrededor.  Entonces no sólo amas a los seres humanos, amas a los árboles, amas a los pájaros; simplemente amas, eres amor.

 Me preguntas: “¿Qué significa amarse uno mismo?”.

 Significa meditación.

 Significa ser uno mismo.

 La naturaleza traerá el amor como recompensa.

 No escuches a los sacerdotes; son enemigos del amor.  Te han enseñado a odiarte a ti mismo y a odiar al mundo, porque te han estado enseñando que sufres en esta vida o bien porque has nacido en pecado, o bien por los malos actos de tu vida pasada.  Pero ninguna religión ha aceptado esta vida con alegría y regocijo, como un regalo, como una gracia que no te mereces, que no tienes ningún derecho a reclamar; no te lo has ganado.

 Así que lo primero es evitar a los sacerdotes.  Te enseñan a negar la vida.  Y mi intención es devolverte la capacidad de afirmarla.  Eso es lo que yo llamo amarte a ti mismo, no aceptarte a ti mismo como pecador.  ¿Cómo puedes aceptarte a ti mismo si crees que eres un pecador?  ¿Cómo puedes amarte a ti mismo si crees que no eres otra cosa que un saco de culpabilidad, que un pasado de malos actos acumulados durante millones de vidas?

 Te odiarás a ti mismo.  Y eso es lo que vuestros sacerdotes os han estado diciendo: renuncia a la vida, odia la vida, odia el placer. Ódialo todo, y sacrifícalo todo si quieres entrar en el paraíso.  Nunca ha regresado nadie del paraíso, así que no hay evidencias de ninguno en ningún sitio, ninguna prueba; es sólo un ejercicio inútil que nunca será capaz de llegar a una conclusión.

 Un viejo sacerdote sermoneaba a una congregación sobre el pecado.

 “El pecado –dijo- es como un gran perro.  Está el gran perro del orgullo, el gran perro de la envidia, el gran perro de la avaricia, y finalmente, está el gran perro del sexo.  Tienes que matar a esos grandes perros antes de que ellos te maten a ti y te impidan llegar al cielo.  Es posible; lo sé, porque durante años yo lo he hecho.  Maté al gran perro de la envidia, al gran perro del orgullo, al gran perro de la avaricia y sí: hijos míos maté al gran perro del sexo”.

 “Padre –se oyó una voz desde atrás- ¿está seguro de que el último perro no murió de muerte natura?”.

 No puedes cambiar la naturaleza.  Si puedes vivir naturalmente, la transformación llega.  Cuando llega, el sexo desaparece; pero no por tus esfuerzos.  Es por ello que sigue a tu alrededor.  Cuando más lo reprimes, más presente está.  Cuanto más lo vives, mayor es la posibilidad de trascenderlo.

 Una pareja de viejos estaban sentados en su casa escuchando a un curandero en la radio.

 “De acuerdo amigos –comenzó-, Dios os quiere curar a todos.  Lo único que tenéis que hacer es poner una mano en la radio y la otra en la parte del cuerpo que esté enferma”.

 La vieja se levantó, arrastró los pies hasta la radio y puso la mano sobre su artrítica cadera.  Entonces el viejo puso una mano en la radio y la otra en su bragueta.

 Su mujer le miró con desprecio y dijo: “Viejo idiota.  El hombre dijo que curaría a los enfermos no que resucitaría a los muertos”.

 Vive naturalmente.  Vive pacíficamente.  Vive interiormente.  Date un poco de tiempo a ti mismo, para estar solo, en silencio, observando la escena interior de tu mente.  Lentamente los pensamientos desaparecen.  Poco a poco un día la mente estará tan quieta, tan en silencio como si no estuviera.  Solamente este silencio; en este momento vosotros no estáis aquí, es como si este Buda Hall estuviera vacío.

 En este silencio de tu interior, encontrarás una nueva dimensión de la vida.  En esta dimensión no hay avaricia, ni sexo, ni ira, ni violencia.  No es algo que tú consigues; es una nueva dimensión más allá de la mente donde el amor existe puro, impoluto por la necesidad biológica; donde la compasión existe sin ningún otro motivo; no para recibir alguna recompensa en el cielo, ya que la compasión es una recompensa en sí misma.

 Existe un gran deseo de compartir todos los tesoros que has descubierto dentro de ti, y de gritar desde lo alto de los tejados a la gente: “¡No sois pobres!  El paraíso está en vuestro interior”.

 No necesitas ser mendigo, has nacido emperador.  Tan sólo tienes que descubrir tu imperio, y tu imperio no es del mundo exterior; tu imperio es el de tu propia interioridad.  Está dentro de ti y siempre ha estado ahí.  Esperando que vuelvas a casa.

 El amor vendrá y vendrá en abundancia; tanto que no podrás contenerlo.  Descubrirás que es algo desbordante, que llega de todas las direcciones.

 Tan sólo descubre tu esplendor oculto.

 La vida puede ser simplemente una canción, una canción de alegría.

 La vida puede ser simplemente una danza, una celebración, una continua celebración.  Lo único que tienes que aprender es un estilo de vida afirmativo.

 Yo sólo llamo religioso al hombre que afirma la vida.  Todos aquellos que la niegan puede que se crean religiosos, pero no lo son.  Su tristeza y su seriedad lo muestran.

 Un hombre verdaderamente religioso tendría sentido del humor.  Es nuestro Universo, nuestro hogar.  No somos huérfanos.  Esta Tierra es nuestra madre.  Este Cielo es nuestro padre.  Todo este vasto Universo es para nosotros, y nosotros para él.

 De hecho, no hay división entre nosotros y el todo.  Estamos unidos orgánicamente a él, somos parte de una gran orquesta.

 La única religión que yo puedo aceptar como auténtica, como válida, es sentir la música de la existencia.  Sin escrituras, no necesita tenerlas.  Sin estatuas de Dios, porque no cree en ninguna hipótesis.  Sin nada que venerar, sólo tener que ser silenciosa; de ese silencio viene la gratitud, la oración, y toda la existencia se vuelve divina.

 No existe Dios como persona.  Dios se expande por todas partes: en los árboles, en los pájaros, en los animales, en la humanidad, de mil y una formas.

 Todo lo que está vivo  no es otra cosa que divinidad lista para desplegar sus alas, lista para volar hacia la libertad, la libertad definitiva de la consciencia.

 Sí, te amarás a ti mismo y también amarás toda  la existencia