Jeff Foster

SOY AMOR
Nunca te enamoras de otra persona; la otra persona sólo es un catalizador y un mensajero. Te enamoras de la vida misma, y de sus asombrosas posibilidades. Te sumerges más profundamente en tu propia dulce presencia, en la inmutable vastedad de la esencia de tu ser. Y le das el crédito a alguien más. O la culpas cuando te desconectas. Pero todo es tú, y todo es para ti, y para tu sanación, y también para la de ellos, y para la salvación de este mundo.
Es un redescubrimiento de lo que realmente eres, más allá de las máscaras, más allá de las fachadas cuidadosamente construidas, de las infinitamente creativas defensas diseñadas por una sola razón: para conseguir amor, o impedir que lo pierdas, como si el amor fuera algo que se pudiera ganar o perder.
Y así, simplemente caes rendido en el amor, en tu naturaleza, en tu corazón, que es el corazón del otro, porque no hay separación en la inmensidad, no hay una doble inmensidad, sino sólo Una. No hay necesidad de salir de ti mismo para saber lo que estás buscando. Tú eres el Uno, nunca un buscador de amor, sino su fuente y su destino y su razón, y puedes moverte y ser en el mundo como eso.
Y puedes brillar como el sol, y a veces, otros brillarán contigo, o no brillarán; buscarán tu brillo o le temerán; sin embargo, tú seguirás brillando de cualquier forma, porque estás enamorado de la luz misma.
Conocer el amor es saber que el amor nunca puede ser encontrado, porque brilla en la búsqueda, en el hallazgo, en la pérdida, en la intensidad misma del brillo, incluso en la quietud de la noche.
Como Freud se dio cuenta, no puedes amar lo que deseas, y no puedes desear lo que amas. Porque el amor es algo mucho más próximo, mucho más íntimo, mucho más cercano que cualquier deseo; incapaz de ser objetivado u objetivarse a sí mismo.
Yo soy AMOR, y soy lo que tú eres. Eso es todo.
Jeff Foster 

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Angélica y el eremitaPaul Rubens 1625.

Angélica y el eremita

Paul Rubens 1625.

Esta obra esta protagonizada por la bella Angélica desnuda y dormida,este  momento es aprovechado por el eremita para quitarle la ligera tela blanca que cubre su desnudez y contemplar absorto el bello cuerpo de la joven.Un diablo sostiene el almohadón sobre el que descansa la joven,simbolizando que el eremita ha caído en la tentación a la que ha sido sometido.La figura de Angelica presenta un cuerpo entrado en carnes,de tonalidades nacaradas,rubia y con senos pequeños.La intensa luz que recibe su cuerpo contrasta con la oscuridad del entorno donde se desarrolla la escena y con el paño rojo sobre el que se recuesta,así como con las tonalidades pardas del hábito del eremita.Vemos el gesto del eremita al destapar el cuerpo desnudo de la joven,arrepintiéndose de su actitud pero sin dejar de hacerlo mientras que el demonio presenta un rostro desencajado que contrasta con la placidez del gesto de Angélica, cuyo desnudo se convierte en el verdadero protagonista de la composición.

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